11 mayo 2015
Yemen: Hay más pruebas de que ataques aéreos dirigidos por Arabia Saudí han provocado muchas muertes civiles
Nuevas declaraciones de testigos presenciales recogidas por Amnistía Internacional tras los recientes ataques aéreos en zonas de Saná indican que en repetidas ocasiones la coalición militar dirigida por Arabia Saudí no ha tomado las debidas precauciones para evitar muertes entre la población civil de Yemen.

 

Airstrike by Saudi-led coalition in Sana‘a Yemen


A primeras horas del 1 de mayo hubo un ataque aéreo sobre una zona de viviendas del barrio de Bab Al Sha’b, en Sa’wan, al este de la capital, en el que murieron 17 civiles y resultaron heridos otros 17. Al día siguiente, Amnistía Internacional entrevistó a testigos y residentes en la zona, que contaron su terrible experiencia como supervivientes del ataque aéreo.

"Estos terribles testimonios denuncian a las claras que el ejército saudí y sus aliados no han tomado las medidas necesarias para garantizar que no se mata innecesariamente a civiles en su campaña de ataques aéreos", ha dicho Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

"En virtud del derecho internacional humanitario, todas las partes en un conflicto armado tienen la obligación de tomar ciertas precauciones a la hora de planificar y llevar a cabo ataques a fin de minimizar el sufrimiento de la población civil.

"La coalición dirigida por Arabia Saudí debe dar a conocer públicamente información detallada sobre todos los ataques aéreos realizados contra Saná el 1 de mayo, incluidos sus objetivos y las medidas tomadas para evitar daños incidentales entre la población civil. Aunque creyera que había combatientes en las cercanías, la coalición seguía teniendo la obligación de determinar antes de atacar si había civiles y tomar las medidas necesarias para evitar o al menos minimizar el número de víctimas civiles."

Según testigos y residentes en la zona, el ataque aéreo se produjo entre la 1 y la 1.30 de la madrugada del 1 de mayo en Bab al Sha’b, un vecindario de unas 30 casas, de las que nueve quedaron destruidas. Entre las 17 víctimas mortales había siete mujeres y seis menores. También hubo 17 civiles heridos, entre ellos seis mujeres y un niño de cuatro años.

Mansour Mohamed Saleh Shareeh, de 22 años, contó a Amnistía Internacional que había perdido a seis familiares en el ataque y que otros cuatro, además de él, habían resultado heridos. "A eso de la 1 de la madrugada me desperté porque la casa temblaba a causa de un ataque aéreo lejano, y uno o dos minutos después, me encontraba sepultado entre los escombros de mi vivienda, gritando por el dolor que sentía en todo el cuerpo y oyendo cómo mi padre pedía auxilio bajo los cascotes. Los demás quedaron enterrados mientras dormían."

"No hubo ningún aviso del ataque. En esta casa vivíamos 12 personas, ya que habían llegado familiares de otros vecindarios en los que había ataques buscando refugio. He perdido a seis familiares en el ataque aéreo: mis hermanas Ashwak, de 20 años, Nawal, de 18, Dalal, de 16, Hanan, de 15, mi sobrino Hamad, de 5, y mi sobrina Reemas, de 4. Mi padre y mi madre, ambos de 70 años, resultaron heridos, junto con otro familiar, mi hermana y yo. Mi madre está en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Al Thawra. Yo sigo conmocionado, no asimilo lo que ha pasado."

Abdullah Rajih, vecino del barrio, dijo a Amnistía Internacional que estaba despierto porque a eso de la 1 de la madrugada había vuelto la electricidad: "Decidí aprovechar para poner en marcha la bomba del agua. Entonces escuché la primera explosión, a pocos kilómetros. Y dos minutos después, un cohete impactó en una casa cercana y toda mi vivienda tembló, se rompieron los cristales de las ventanas y había metralla volando por todas partes. Todo el vecindario ayudó en las tareas de rescate. Enterramos a todas las víctimas el domingo."

"Amina Mohamed al-Wisla, de 28 años, es otra víctima del ataque aéreo. Tenía seis hijos y su viudo está gravemente enfermo. Los niños de la pareja viven ahora en una escuela cercana con su tío."

Khadija Ahmed Abdelqader al-Kubsi perdió en el ataque aéreo a tres de sus hijas, Rajaa, Yusra y Najwa, de 13, 15 y 20 años, a su marido y a su suegra. "Destruyeron nuestra casa, mataron a mi familia. Sólo ha sobrevivido mi hijo de 19 años, discapacitado".

Según los residentes y el representante del barrio en el consejo local, Hafizallah Ali, no hubo combates ni intercambio de disparos antes del ataque, en el vecindario no había combatientes ni objetivos militares y la base aérea militar más cercana está a unos dos kilómetros, en Al Khurafi. Sin embargo, según la familia Al-Kubsi, cuya vivienda fue alcanzada en el ataque, en los medios informativos saudíes se dijo que la operación iba dirigida contra el padre de la familia, Abdullah al-Kubsi, que resultó muerto en el ataque, por ser un dirigente huthi, cosa que sus familiares niegan rotundamente.

Información complementaria

El derecho internacional humanitario dispone que todas las partes en un conflicto armado deben distinguir entre objetivos militares y civiles y estructuras civiles, y lanzar ataques únicamente contra los primeros. Los ataques deliberados contra civiles que no participan directamente en las hostilidades o contra objetivos civiles (como viviendas, centros médicos, escuelas o edificios oficiales que no se utilicen con fines militares) están prohibidos y constituyen crímenes de guerra. También están prohibidos los ataques indiscriminados y desproporcionados (en los que el número probable de víctimas civiles o los daños a bienes civiles sea superior a la ventaja militar prevista).

En el caso del ataque aéreo contra la zona de viviendas del vecindario de Bab al-Sha’b de Sa’wan, si realmente iba dirigido contra un dirigente huthi que constituía un objetivo militar legítimo, esto no justificaría en sí mismo el ataque. Quienes lo planificaron deberían haber visto claramente que el uso de una potente arma explosiva para atacar a una persona en una vivienda civil, en un momento en el que está rodeada de sus familiares, también civiles, y de otros civiles iba a causar un elevado número de víctimas civiles, y que probablemente sería desproporcionado o indiscriminado.

El derecho internacional humanitario exige que las partes tomen ciertas precauciones al planificar y llevar a cabo ataques, como avisar de ellos previamente cuando puedan poner en peligro a la población civil, salvo que las circunstancias no lo permitan, cancelarlos o aplazarlos cuando esté claro que probablemente vayan a causar excesivas víctimas o daños civiles, y elegir medios y métodos de ataque que minimicen el peligro para los civiles y los bienes de carácter civil.

Amnistía Internacional ha documentado ocho ataques en cinco zonas densamente pobladas (Sada, Saná, Hodeidah, Hajjah e Ibb) antes del ataque aéreo contra Sa’wan. Varios de estos ataques plantean dudas respecto al cumplimiento de las normas del derecho internacional humanitario.

Según investigaciones de Amnistía Internacional, durante estos ataques murieron al menos 139 personas (de ellas, al menos 97 civiles, entre los que había 33 menores), y resultaron heridas 460 (de ellas, al menos 157 civiles).

Los ataques aéreos y los bombardeos también han destruido o dañado hospitales, escuelas, universidades, aeropuertos, mezquitas, vehículos de transporte de alimentos, fábricas, gasolineras, redes telefónicas, centrales eléctricas y estadios, dejando a miles de personas sin electricidad y sufriendo escasez de alimentos y combustible.