18 julio 2014
Israel/Gaza: Se deben prevenir nuevos crímenes de guerra luego del ataque terrestre israelí
El ataque por tierra de Israel contra la Franja de Gaza, que comenzó la pasada noche tras 10 días de ataques de las fuerzas israelíes y los grupos armados palestinos, acentúa la urgente necesidad de una actuación internacional para proteger a la población civil de Gaza e Israel de nuevos crímenes de guerra a manos de ambas partes, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

"En el implacable ataque aéreo de Israel sobre Gaza sus fuerzas demostraron un flagrante desprecio por las vidas y los bienes civiles, que deben ser protegidos con arreglo al derecho internacional humanitario", ha dicho Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de las Naciones Unidas, hasta las 3 de la tarde del 17 de julio, antes de que se iniciara el ataque por tierra, ya habían muerto unos 240 palestinos , al menos 171 de ellos, civiles (48 niños y 31 mujeres). El 15 de julio, un civil israelí murió alcanzado por los disparos de artillería lanzados desde Gaza.

Según los informes, al menos 30 palestinos más han muerto en la Franja de Gaza desde el inicio del ataque por tierra.

"Los ataques a la población civil y los ataques directos contra bienes de carácter civil no tienen justificación. Ambas partes, que han violado reiterada e impunemente el derecho internacional, deben rendir cuentas, y el primer paso para ello es que la ONU encargue una investigación internacional", ha dicho Philip Luther.

Los ataques israelíes han reducido a escombros o dejado inhabitables más de 1.780 viviendas, dejando sin hogar al menos a 10.600 residentes en Gaza. Bienes civiles israelíes también han resultado dañados por el lanzamiento indiscriminado de cohetes desde Gaza.

En un ataque aéreo efectuado sin previo aviso a primeras horas del 10 de julio, murieron ocho miembros de una misma familia en la vivienda de Mahmoud Lutfi al-Hajj, en el campo de refugiados de Jan Yunis, en la Franja de Gaza, y resultaron heridos más de 20 vecinos.

Yasser Mahmoud Lutfi al-Hajj, uno de los miembros de la familia que sobrevivió, dijo a Amnistía Internacional: "Vi a mi tío salir corriendo de la casa llevando a mi madre muerta en sus brazos. Yo gritaba pidiendo verla [...] y luego fui al hospital para ver si alguno había sobrevivido [...] encontré a mi hermano Tareq aún con vida, pero murió más tarde. Me dio un ataque de ansiedad y me inyectaron un tranquilizante."

"Es una zona muy poblada. El ataque no fue contra una vivienda, sino contra toda la comunidad, y la destrucción fue total", dijo a Amnistía Internacional Mahmoud Atamneh, residente en la zona.

"El ataque deliberado contra una vivienda civil es un crimen de guerra, y la abrumadora magnitud de la destrucción de viviendas civiles, en ocasiones con familias enteras en su interior, señala un preocupante panorama de violaciones reiteradas de las leyes de la guerra", ha afirmado Philip Luther.

Las autoridades israelíes no han proporcionado información sobre casos concretos que justifiquen estos ataques. A menos que puedan aportar dicha información, todos estos ataques constituyen crímenes de guerra y suponen un castigo colectivo.

Atacar una vivienda civil con toda una familia dentro, incluso aunque alguna de las personas que haya en ella sea miembro de un grupo armado palestino, es probablemente un ataque desproporcionado.

En algunos casos, las fuerzas israelíes han lanzado ataques aéreos contra viviendas civiles sin previo aviso o sin que los residentes tuvieran tiempo suficiente para evacuarlas. En otros, los misiles israelíes han alcanzado y matado a la población civil en el exterior, sin que hubiera ninguna actividad aparente de grupos armados palestinos en la zona.

Los ataques aéreos y los bombardeos artilleros de Israel también han devastado las infraestructuras de agua y saneamiento en toda la Franja de Gaza. Tres trabajadores han muerto intentando efectuar reparaciones indispensables y las incesantes hostilidades han hecho que en muchas zonas este tipo de obras resulten demasiado peligrosas. El 16 de julio, la ONU informó de que al menos la mitad de la población de Gaza -unas 900.000 personas- no recibía agua. Los daños a las instalaciones de saneamiento y bombeo y la consiguiente posibilidad de contaminación de los suministros de agua han creado una situación de emergencia de salud pública.

"Las infraestructuras de Gaza están al borde del colapso, y si continúa la falta de agua no contaminada, las consecuencias podrían ser catastróficas", ha dicho Philip Luther.

Desde el inicio del conflicto, al menos 84 colegios de Gaza han resultado dañados y al menos 13 centros de salud han tenido que cerrar. El hospital de rehabilitación Al-Wafa, en Shuja’iyyeh, se incendió por segunda vez el 17 de julio y el personal se vio obligado a evacuar a todos los pacientes, según los informes bajo el fuego. Después, el centro hospitalario fue destruido.

"En lugar de atacar centros médicos violando el derecho internacional, las fuerzas israelíes deben proteger a médicos y pacientes, y garantizar que los heridos pueden llegar en condiciones de seguridad a centros médicos de Gaza y, cuando sea necesario, de fuera de la Franja", ha dicho Philip Luther.

Israel y Egipto deben garantizar que pueden entrar de forma continuada en la Franja de Gaza los suministros médicos y la ayuda humanitaria que se necesitan con urgencia, así como cantidades suficientes de combustible.

Hamás y los grupos armados palestinos también están haciendo caso omiso del derecho internacional y poniendo en peligro a la población civil. El 16 de julio, el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), descubrió unos 20 cohetes ocultos en un colegio vacío de la Franja de Gaza. Hay al menos 22.900 civiles desplazados y muchos se refugian en 24 colegios administrados por el OOPS en Gaza.

"Los grupos armados palestinos en la Franja de Gaza no deben almacenar municiones en zonas de viviendas, ni lanzar ataques desde ellas", ha dicho Philip Luther.

"El brazo armado de Hamás y otros grupos armados palestinos en Gaza, que han lanzado más de 1.500 ataques indiscriminados con cohetes contra Israel, deben poner fin de inmediato a tales crímenes de guerra", ha dicho Philip Luther.

Amnistía Internacional pide de nuevo a la ONU que imponga un embargo de armas a todas las partes en el conflicto para impedir que sigan cometiéndose graves violaciones del derecho internacional.