10 marzo 2015
Caso de esterilizaciones forzadas es deuda pendiente con mujeres peruanas

  • Mujeres esterilizadas de manera forzada en los años 90’ aún no encuentran justicia.

  • Con motivo de la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, Amnistía Internacional recuerda que la situación de los derechos sexuales y reproductivos en el país dista de ser la más adecuada para beneficio de las mujeres, adolescentes y niñas.

  • Cada día, 25 menores de edad, en su mayoría niñas y adolescentes, son víctimas de violencia sexual.


Esterilizaciones forzadas Perú
Amnistía Internacional considera que a pesar de los avances realizados desde la firma del histórico acuerdo mundial sobre la igualdad de género alcanzado en Beijing hace dos décadas, actualmente se ha producido un brutal retroceso, el cual amenaza con privar de sus derechos sexuales y reproductivos a miles de mujeres y niñas en todo el mundo.

Desde el año 2013, Amnistía Internacional impulsa la campaña "Mi Cuerpo, Mis Derechos", que trabaja para que todas las mujeres y niñas puedan conocer y exigir su derecho a tomar decisiones sobre su salud, su cuerpo, su sexualidad y su reproducción sin control del Estado, coacción ni discriminación.

Asimismo, esta campaña, pide a los gobiernos que garanticen el acceso a programas de educación sexual integral tanto dentro como fuera de los centros educativos y que garanticen el acceso a los servicios de salud, poniendo fin a las leyes y prácticas discriminatorias.

En nuestro país se sigue observando con preocupación que no hay avances significativos en materia de derechos sexuales y reproductivos.

En el Informe Anual 2014/15 se menciona como caso emblemático las esterilizaciones forzadas sufridas por miles de mujeres durante la década de los noventa. En enero del 2014 se archivó el caso luego de diez años de investigación. Hasta la fecha no se ha presentado cargos contra ninguna de las autoridades responsables de poner en marcha el programa de planificación familiar que dio lugar a estas esterilizaciones.

La organización considera que el Estado no debe decidir sobre el cuerpo de otra persona, y todo tipo de planificación familiar debe ser resultado de una decisión voluntaria y consentida. Las esterilizaciones forzadas en Perú han sido un tema prioritario para nuestra organización como parte de la campaña Mi Cuerpo, Mis Derechos.
Amnistía Internacional pide a los gobiernos que pongan fin a sus intentos de controlar y penalizar la sexualidad y las decisiones de las mujeres y las niñas.

Panorama incierto en derechos sexuales y reproductivos

Durante el 2014 el Perú aprobó la guía técnica para aborto terapéutico en caso que el embarazo comprometa la vida de la madre, está aún no se implementa de manera eficiente. El aborto en casos de violación continúa penalizado, y sigue prohibida la distribución gratuita de anticonceptivos de emergencia por parte de las instituciones de salud pública. Asimismo, está pendiente de debate en el Congreso una propuesta de ley, respaldada por 60.000 firmas ciudadanas, que busca despenalizar el aborto para las mujeres víctimas de violación sexual.

Amnistía Internacional ve en la despenalización del aborto un imperativo de igualdad. Las mujeres y niñas más marginalizadas, como las mujeres indígenas, afrodescendientes, y las que viven en la pobreza, están desproporcionadamente representadas entre las que mueren o quedan severamente afectadas a raíz de abortos ilegales e inseguros.

Ruta Única de Atención Integral para niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual

Desde el año 2014, Amnistía Internacional en Perú lanzó una campaña para que el gobierno peruano implemente una Ruta Única de Atención Integral para niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.

Según cifras del Ministerio Público, 25 menores de edad, en su mayoría niñas y adolescentes mujeres son víctimas de violencia sexual en el Perú.

Otro de los principales obstáculos para eliminar la violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes, es que no existe un Registro Único de Víctimas con información desagregada por sexo, género, edad, entre otros que puedan dar una base de la magnitud del problema.