20 noviembre 2013
Rusia se aleja de los derechos humanos
Lev Ponomaryov es director de la organización no gubernamental rusa (ONG) Por los Derechos Humanos, implicada en una vista judicial en relación con la "ley de agentes extranjeros". Esta ley, promulgada por las autoridades rusas a finales del año pasado, exige que todas las ONG que reciban financiación del extranjero y realicen lo que define de un modo muy vago como "actividad política" se inscriban como "organización que desempeña las funciones de un agente extranjero".

Destacados casos judiciales y detenidos como los activistas de Greenpeace, las cantantes punk de Pussy Riot y los ex directivos de la empresa petrolera Yukos, ponen de relieve la ausencia de juicios justos y las precarias condiciones de reclusión en Rusia.

Sin embargo, no hay que permitir que la relevancia política de sus casos oculte los problemas sistémicos que privan a miles de rusos de sus derechos cada día y el hecho de que las autoridades carecen de la voluntad política para hacer algo al respecto.

Los juicios justos y las condiciones de reclusión son solamente dos de las numerosas áreas en las que trabajamos desde que se fundó en Moscú en 1997 nuestra ONG, Por los Derechos Humanos. Somos los que dice nuestro nombre: trabajamos por los derechos humanos, por todos los derechos humanos de todas las personas.

Nuestros representantes en casi todas las regiones del país plantean cuestiones a los organismos oficiales. Juicios injustos, tortura y malos tratos en centros de detención, la corrupción en la vivienda, la violencia contra grupos minoritarios … la lista es larga. También publicamos dos periódicos, Proteger los Derechos de los Detenidos y Por los Derechos Humanos, que se distribuyen gratuitamente entre los detenidos, las administraciones penitenciarias, las fiscalías regionales y los comisionados de Derechos Humanos.

Nos ocupamos de casos urgentes y ofrecemos asistencia práctica, por ejemplo, cuando la policía detiene ilegalmente a alguien. Asesoramos, escribimos cartas a la fiscalía y a otros organismos oficiales. Si esto no funciona, contactamos con el Comisionado de Derechos Humanos de la Federación Rusa y el Consejo de Derechos Humanos del presidente], con quien mantenemos una buena relación.

Dado que lo que hacemos es ayudar a las personas a defender sus derechos, cabría pensar que nos elogiarían por ello, que incluso nos apoyarían.

Pero no es así. Las autoridades actuales consideran el trabajo por los derechos humanos un ataque personal contra ellas, en lugar de una lucha contra las violaciones de estos derechos. La razón es que son las autoridades las primeras que violan los derechos humanos.

Rusia dio sus primeros tímidos pasos hacia la democracia y la sociedad civil en la década de 1900. Muchas de las nuevas ONG fundadas durante la crisis económica que afectó al país en esa época estaban financiadas por fundaciones internacionales. Desde la década de 2000 hay más dinero en Rusia, pero las empresas nacionales no tienen prisa por apoyar a la sociedad civil. Menos aún ahora, después de que los representantes de los servicios de seguridad, encabezados por el presidente Vladimir Putin llegaron al poder a principios de la última década. Desde ese momento, el proceso de democratización se ralentizó, después se frenó, y después dio marcha atrás.

Como consecuencia, se está sofocando a la sociedad civil rusa en ciernes, que trataba de cambiar los hábitos adquiridos durante 70 años de totalitarismo.

Vladimir Putin marcó el rumbo de su tercer mandato presidencial en 2012 con la aprobación de una serie de leyes encaminadas a restringir los derechos a la libertad de expresión, reunión y asociación que han hecho casi imposible el funcionamiento de la sociedad civil.

Las organizaciones de derechos humanos se negaron unánimemente a inscribirse como agentes extranjeros en aplicación de la "ley de agentes extranjeros", señalando que esta ley violaba la Constitución rusa y las normas legales internacionales. Las autoridades respondieron con la represión, registrando las sedes de cientos de ONG de todo el país para comprobar su documentación. Nos llevan a los tribunales y muchas veces ganan, pues el poder judicial está controlado por el gobierno.

Cuando vinieron a inspeccionarnos, nos negamos a marcharnos de nuestra sede. Tras un pulso de 12 horas, los servicios especiales entraron en la sede de Por los Derechos Humanos en Moscú, destruyeron el mobiliario y golpearon a quienes estaban trabajando allí. Esto fue un ataque sin precedentes que llegó a los medios de comunicación internacionales y movilizó a nuestros simpatizantes.

Al final ganamos. Las autoridades municipales tuvieron que darnos una nueva oficina. Pero nuestra victoria es sólo temporal, pues las autoridades siguen llevándonos a los tribunales por un motivo u otro, lo que interfiere gravemente en nuestro trabajo. Otras ONG no pudieron sobrevivir a la presión y han tenido que cerrar.

Soy optimista y creo que las autoridades se darán cuenta de que no pueden seguir por este camino. Si tenemos que cerrar, miles de personas de todo el país sufrirán. Si otras ONG se ven obligadas a cerrar, sufrirán decenas de miles de personas. La sociedad civil estará condenada.

He recorrido un largo camino: he pasado de ser un científico en la Rusia soviética, que no tenía la libertad para expresar lo que pensaba, a trabajar como ayudante del famoso académico disidente de la era soviética Andrei Sajarov. Luego cofundé una de las primeras ONG rusas, Memorial, y fui diputado en el primer parlamento ruso elegido democráticamente. También inicié y dirigí el movimiento "Rusia Democrática" en la década de 1990. Y ahora hago este trabajo como defensor de los derechos humanos.

Rusia puede ser una democracia fuerte con una sociedad civil vibrante. Para ello, necesitamos unas elecciones imparciales, unas instituciones independientes que funcionen, y el respeto al Estado de derecho.

Actúa:

Firma la petición para que Putin proteja la libertad de expresión

Conoce más:

"¿De verdad somos agentes extranjeros?": La represión de la sociedad civil en Rusia (blog, 13 de noviembre de 2013)

Rusia: Grupo de defensa de los derechos de los votantes, primera víctima de la ley de "agentes extranjeros(comunicado de prensa, 25 de abril de 2013)

Rusia: La caza de brujas del presidente Putin (comunicado de prensa, 24 de abril de 2013)

 

Rusia: Un año después, la "ley de agentes extranjeros" de Putin asfixia la libertad

La restrictiva "ley de agentes extranjeros" aprobada hace un año está asfixiando a las organizaciones no gubernamentales (ONG) independientes en Rusia; así lo ha afirmado hoy Amnistía Internacional.

"Un año después de su entrada en vigor, el historial de la "ley de agentes extranjeros" es penoso. Se ha inspeccionado a más de un millar de ONG, y decenas de ellas han recibido advertencias. Varios de los grupos de derechos humanos más destacados han sido multados y algunos se han visto obligados a cerrar", ha afirmado John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

La "ley de agentes extranjeros" es el elemento central de un conjunto de leyes represivas introducidas en Rusia desde que Putin regresó a la presidencia.

Promulgada por las autoridades rusas el 21 de noviembre de 2012, dispone que toda ONG que reciba financiación extranjera y participe en lo que se define en términos muy imprecisos como "actividad política" debe inscribirse como "organización que desempeña las funciones de un agente extranjero".

Tiene un amplio alcance, ya que afecta a las ONG que trabajan sobre derechos civiles y políticos, derechos económicos y sociales, así como los asuntos medioambientales y la discriminación, incluida la ejercida contra la comunidad de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI).

Ante la proximidad de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad rusa de Sochi, miembros y simpatizantes de Amnistía Internacional en todo el mundo están haciendo campaña para poner de relieve el historial de derechos humanos de Rusia, cada vez más deplorable.

"La ‘ley de agentes extranjeros’ tenía como fin estigmatizar y desacreditar a las ONG implicadas en asuntos de derechos humanos, observación de procesos electorales y otras funciones críticas. Proporciona a las autoridades una excusa perfecta para multar y cerrar organizaciones que las critican, y va a interrumpir líneas de financiación que a menudo son vitales", ha dicho John Dalhuisen.

Las ONG rusas han elevado su voz de forma unánime para negarse a ser calificadas de "agentes extranjeros". Las "inspecciones" masivas realizadas sin previo aviso a unas 1.000 organizaciones durante la primavera y el otoño de 2013 fueron ampliamente difundidas por los medios de comunicación afines a las autoridades rusas.

Tras ser inspeccionadas, varias ONG y sus dirigentes sufrieron acoso en forma de procedimientos administrativos y judiciales, y se espera que haya más casos.
El equipo de observadores electorales "Golos" (Voz) decidió disolver su organización después de que se les impusieran fuertes multas y se suspendiera su labor durante varios meses en aplicación de la ley. Antes de rendirse, trataron en vano de impugnar la medida punitiva ante los tribunales.

El Centro de Kostroma para el Apoyo de Iniciativas Públicas corrió la misma suerte y tuvo que cerrar ante la imposibilidad de pagar la fuerte multa que se le había impuesto.

El festival de cine LGBTI Bok o Bok ("Juntos") pagó la multa y a continuación cerró. Para cuando ganó el recurso de apelación ya había dejado de existir oficialmente y no pudo reclamar la devolución del dinero.

Sólo esta semana, cinco ONG con sede en Moscú -Memorial, Veredicto Público, el movimiento "Por los Derechos Humanos", Jurix y Golos- han comparecido ante los tribunales para intentar neutralizar la presión ejercida contra ellos por las autoridades mediante la llamada ‘ley de agentes extranjeros’". Las vistas judiciales de sus casos se han aplazado; otras muchas ONG de toda Rusia han tenido que presentarse ante los tribunales desde abril por la misma razón.

Desde que se promulgó la "ley de agentes extranjeros":

• las autoridades rusas han llevado ante los tribunales al menos a una decena de ONG por no inscribirse como "organización que desempeña las funciones de un agente extranjero";
• al menos otras cinco ONG de toda Rusia han tenido que comparecer ante un tribunal después de sufrir "inspecciones" por supuestas infracciones administrativas, como no haber presentado la documentación solicitada;
• al menos 10 ONG rusas han recibido orden de acatar la "ley de agentes extranjeros";
• y se ha advertido oficialmente al menos a 37 ONG de que incurrirán en una violación de la ley si siguen recibiendo financiación extranjera y participando en lo que se define arbitrariamente como "actividades políticas". Eso incluye la publicación en línea de materiales sobre derechos humanos en Rusia, así como no inscribirse como "agentes extranjeros".

Dirigentes de ONG rusas han explicado a Amnistía Internacional su frustración ante la ley.

El grupo de defensa de derechos "Alianza de Mujeres del Don" aconseja a los residentes locales sobre asuntos que afectan a su vida cotidiana: familia, trabajo, vivienda y pensiones. La organización debe comparecer ante un tribunal la semana que viene por negarse a inscribirse como "agente extranjero".

"No tenemos que avergonzarnos ni sentirnos culpables por nada. Estamos orgullosos de nuestra labor. El cierre de nuestra organización afectará a muchísimas personas", ha explicado Valentina Cherevatenko, dirigente de la Alianza.

Lev Ponomaryov, dirigente del movimiento ruso "Por los Derechos Humanos", dijo lo siguiente a Amnistía Internacional: "Si tenemos que cerrar, miles de personas de toda Rusia sufrirán las consecuencias. Si obligan a cerrar a otras ONG, decenas de miles de personas sufrirán. La sociedad civil estará condenada."

"La ‘ley de agentes extranjeros’ vulnera la obligación nacional e internacional de Rusia de proteger el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión, y debe ser abolida de inmediato", ha dicho John Dalhuisen.