16 mayo 2014
Numerosos gobiernos en todo el mundo aún toleran la homofobia
A la fecha, muchos gobiernos del mundo no cumplen con su obligación de proteger los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), ha manifestado Amnistía Internacional la víspera del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.

"A punto de empezar ya la temporada de actos del Orgullo, los gobiernos de todo el mundo tienen que asumir y cumplir con la responsabilidad de permitir que la gente se exprese sin sufrir violencia homófoba", señala Michael Bochenek, director de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional.

"Muchas de las últimas marchas del Orgullo se han visto ensombrecidas por prohibiciones y ataques violentos. Esta situación no puede continuar. En todo el mundo, la vida de las personas LGBTI está plagada de discriminación y de restricciones del derecho a la libertad de reunión y de expresión.

En varios países hay una acusada falta de voluntad para abordar la homofobia y la transfobia. Las autoridades de algunos países incluso llegan al punto de promulgar y aplicar leyes y reglamentos que menoscaban el derecho de las personas LGBTI a expresarse libremente, lo que contraviene las obligaciones internacionales de los Estados.

Las personas LGBTI son a menudo objeto específico de violencia durante los actos del Orgullo, así como en su vida cotidiana. Con demasiada frecuencia, la policía no investiga con prontitud ni de manera exhaustiva los ataques.
"Es indignante que, en 2014, las autoridades de países de todo el mundo no legislen contra los delitos de odio homófobos y tránsfobos ni los investiguen. Y aún lo es más que en muchos países las personas LGBTI sean objeto de cargos penales y violencia estatal", ha explicado Michael Bochenek.

"Toda persona ha de poder disfrutar de todos sus derechos humanos sin sufrir discriminación debido a su orientación e identidad de género."

Este año, Amnistía Internacional se centrará en varios países donde es necesario un cambio urgente, a saber:

Camerún: La violencia, detenciones arbitrarias y encarcelamientos debido a la orientación sexual real o aparente están a la orden del día. El Código Penal camerunés criminaliza los actos homosexuales, que constituyen un delito penado con hasta cinco años de prisión.

Haití: Las actitudes hacia las personas LGBTI son cada vez más hostiles desde el terremoto del 12 de enero de 2010, cuando varios grupos religiosos que prestaban ayuda humanitaria a Haití afirmaron que el desastre natural había sido consecuencia de la homosexualidad. En noviembre de 2013, unos hombres armados con machetes y pistolas propinaron una paliza a dos miembros de un grupo de defensa de los derechos LGBTI en su oficina de Puerto Príncipe.

Rusia: En virtud de una ley de 2013, los actos LGBTI públicos son ilegales. Las autoridades han interrumpido varias reuniones pacíficas en aplicación de esta ley homófoba. La policía no suele proteger a las personas LGBTI de los ataques violentos.
Serbia: Hay riesgo de que se prohíba en el último momento un acto del Orgullo previsto para el 31 de mayo. Desde 2011, las autoridades públicas prohíben las marchas del Orgullo alegando amenazas de grupos homófobos. En 2010, una marcha se vio ensombrecida por la presencia de 6.500 contramanifestantes airados.

Uganda: El 23 de febrero, el presidente aprobó un proyecto de ley contra la homosexualidad que prevé la cadena perpetua en caso de relaciones homosexuales y la extradición de los ugandeses que mantengan relaciones homosexuales en el extranjero. Continúan produciéndose con alarmante frecuencia ataques violentos, detenciones arbitrarias y actos de tortura y otros malos tratos contra personas LGBTI.

Ucrania: El año pasado, tras prohibirse en el centro de Kiev, la marcha del Orgullo, que se organizaba en la ciudad por primera vez, tuvo que celebrase en un lugar aislado. Aún así aparecieron contramanifestantes que intentaron detenerla lanzando petardos y rompiendo pancartas. Los organizadores del Orgullo de 2014, del 5 al 7 de julio, han recibido amenazas de violencia, mientras que el gobierno se niega a legislar contra la discriminación de las personas LGBTI.

Desde la década de 1970, las marchas del Orgullo vienen siendo decisivas para movilizar a las personas LGBTI en contra de la homofobia y la transfobia, oponerse a la discriminación y tener puentes con la sociedad en general y enviar claramente a las autoridades el mensaje de que tienen la obligación de garantizar los derechos de todas las personas.
"Con demasiada frecuencia, las autoridades tratan de eludir su responsabilidad de garantizar el derecho de las personas LGBTI a celebrar actos, hacerse visibles e integrase en la sociedad general. Ahora que se están organizando ya marchas del Orgullo en todo el planeta, es hora de que los gobiernos garanticen con firmeza estos derechos básicos", ha manifestado Michael Bochenek.