11 octubre 2010
Llamado a las autoridades peruanas
Acompañe a la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC) junto al Boletín Diversidad y a la organización VIHDARTE en un llamado de urgencia con cartas a las autoridades peruanas demandándoles una condena a estos crímenes de odio y homofobia, una completa y justa investigación del crimen de Alberto Osorio para que todos sus perpetradores sean llevados a la justicia y realizar acciones para evitar estos crímenes.

Al menos 16 otras personas gays y trans fueron asesinadas en similares circunstancias en Perú desde 2009 y por eso requerimos que las autoridades peruanas actúen con decisión para prevenir estos crímenes y proteger a las comunidad LGTB peruana.

Los sucesos

En la mañana del 20 de septiembre de 2010 el cuerpo Alberto Juan Osorio Castillo de 44 años, periodista y activista por los Derechos Humanos de las personas viviendo con VIH-Sida, fue encontrado por su madre, Esther Castillo. La señora Castillo encontró el cuerpo de su hijo en su departamento del distrito de San Martín de Porres en el norte de Lima. Había sido amarrado a su cama con un cable y su cuerpo mostraba un conjunto de hematomas, lo cual evidencia fue golpeado antes de ser estrangulado.

Además de Alberto Osorio, al menos otras ocho personas gay y trans fueron asesinadas en 2010 en iguales circunstancias de acuerdo a Boletín Diversidad, una organización peruana que monitorea la violencia por homofobia. Según su reporte sobre Derechos Humanos, al menos otras siete personas gays y trans también fueron asesinadas en 2009 . Estos crímenes repiten el mismo patrón usado en el de Alberto Osorio: el perpetrador seduce a la víctima, entra a su hogar y la golpea, mata y le roba.

Hay mucho más en estos crímenes que lo que muestran reportes sensacionalistas de algunos medios de prensa peruanos en sus relatos sobre los crímenes a personas gays y trans que representan a las víctimas LGTB como inmorales en lugar de enfocarse en la arbitraria y violenta naturaleza e estos crímenes de odio. En el caso de la muerte Alberto Osorio, sus especulaciones incluían que el asesinato se produjo en venganza por la transmisión intencional del VIH o por exceso en prácticas sadomasoquistas . En lugar de esto es necesario enfocarse en llevar a los perpetradores de estos crímenes a la justicia.

Pocos casos de asesinatos a gays o personas trans ocurridos el año pasado han concluido en un juicio. Según activistas LGTB de Perú la falla en el enjuiciamiento de estos crímenes se basa en la homofobia. De acuerdo a organizaciones LGTB, en aquellos crímenes que fueron llevados a juicio, la falta de elevación de cargos relacionados con odio y homofobia terminaron con débiles condenas para los perpetradores. Ellos afirman que tanto en las investigaciones como en los cargos se debe considerar la orientación sexual y la identidad de género de la víctima como potencial motivación para el crimen. La falta de ello facilita la impunidad de los perpetradores, enfatiza la discriminación en el sistema judicial y en consecuencia conduce a más crímenes contra las personas LGTB.

Alberto Juan Osorio Castillo, era periodista y presidente de VIHDARTE Centro de Desarrollo Participativo para los Derechos y la Salud, una organización de la sociedad civil que él fundó en 2001 para defender y promover los derechos de las personas viviendo con VIH/SIDA (PVVS). Juan Osorio frecuentemente denunció la indiferencia y negligencia del gobierno peruano ante el desabastecimiento de tratamiento de las personas viviendo con VIH/SIDA. Como representante de este colectivo fue nombrado como miembro del Comité Nacional Multisectorial de Lucha contra el SIDA (CONAMUSA).

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