25 mayo 2011
Historias que inspiran: Bisher Al Rawi, no hay seguridad sin derechos humanos
El ciudadano iraquí residente en Reino Unido Bisher al Rawi estuvo retenido por las autoridades estadounidenses durante cuatro años y medio sin cargos ni juicio. Acusado de vínculación con Al Qaeda, fue trasladado de Gambia a Afganistán, y por último a Guantánamo. Durante su detención fue maltratado y se le negó el acceso a abogados.

Amnistía Internacional comenzó la campaña sobre su caso poco después de que fuera detenido en Gambia en 2002. La membresía de la organización presionó a las autoridades británicas y estadounidenses para que protegieran sus derechos humanos, pidió una y otra vez su libertad inmediata y le envió mensajes para que supiera que había gente que vigilaba la violación de sus derechos y se oponía a ella. Bisher al Rawi quedó en libertad en abril de 2007, tras pasar más de cuatro años encarcelado sin cargos.

Bisher al-Rawi, ciudadano iraquí residente en Reino Unido, fue detenido por la Agencia Nacional de Información junto con otro residente en Reino Unido, Jamil al Banna, a su llegada a Gambia en noviembre de 2002. Acusados ambos de tener vinculación con Al Qaeda, fueron detenidos en régimen de incomunicación e interrogados por investigadores estadounidenses. A comienzos de enero de 2003, Bisher al Rawi y Jamil al Banna fueron trasladados a la base aérea de Bagram, Afganistán. Ni las autoridades gambias ni las estadounidenses confirmaron el paradero de ninguno de ellos. En ese momento, las condiciones en Bagram eran extremadamente duras y los malos tratos eran práctica común.

Amnistía Internacional comenzó su campaña sobre el caso de Bisher al Rawi y Jamil al Banna poco después de su detención en Gambia, y emitió una Acción Urgente en diciembre de 2002. Tras su traslado a Afganistán, Amnistía Internacional emitió llamamientos a la acción para que su membresía siguiera sus casos, tratando de proteger a ambos hombres de sufrir abusos contra los derechos humanos.

Al parecer, ambos hombres fueron trasladados a Guantánamo en marzo de 2003, sin que se les hubiera acusado de ningún delito ni hubieran tenido acceso a abogados.

A partir de julio de 2003, Amnistía Internacional pidió a las autoridades británicas que comenzaran a elevar protestas diplomáticas ante las autoridades estadounidenses sobre el caso de ambos hombres y el de otros, ya que eran residentes permanentes en Reino Unido. Además, ambos habían estado bajo vigilancia en Reino Unido y Amnistía Internacional expresó su temor de que las autoridades británicas pudieran estar implicadas en su detención, traslado ilegal y malos tratos.

En 2006 se confirmó la implicación de Reino Unido en su detención con una serie de revelaciones realizadas durante una revisión judicial en el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales. Tras una sostenida presión por parte de Amnistía Internacional y de otros, las autoridades británicas accedieron finalmente a pedir a las estadounidenses la libertad de Bisher al Rawi y su devolución a Reino Unido.

Mientras, Amnistía Internacional continuaba recibiendo informes de malos tratos en Guantánamo y de malas condiciones de detención. En enero de 2007, el abogado de Bisher al Rawi contó que su cliente, un hombre sano, iba "cayendo lenta pero inexorablemente en la locura" tras nueve meses de reclusión en régimen de aislamiento, en castigo por negarse a someterse a más interrogatorios.

Jamás se presentaron cargos contra Bisher al Rawi, que al final fue puesto en libertad en abril de 2007 y devuelto a Reino Unido. "Quiero expresar mi agradecimiento a Amnistía Internacional y a todas las personas que están haciendo un gran trabajo en todo el mundo para que brote la flor de la esperanza -dijo tras quedar en libertad-. Creo sinceramente que si Amnistía no se hubiera ocupado de nuestra situación en aquellos primeros días tan difíciles después de nuestra detención en Gambia, es muy probable que ahora estuviésemos muertos."

Desde los primeros traslados a Guantánamo, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades estadounidenses que pongan en libertad a todos los detenidos salvo que estén acusados de algún delito común reconocible y vayan a ser juzgados de acuerdo con las normas internacionales. Durante muchos años, la membresía de Amnistía Internacional en todo el mundo ha enviado cartas para que muchos de los detenidos en Guantánamo sepan que hay alguien observando la situación y exigiendo que se respeten los derechos humanos de todo el mundo. Bisher al Rawi recibió algunas de estas cartas:

"Amnistía Internacional, y lo que representa, es una antorcha de esperanza. Así sucedía cuando yo estaba en Guantánamo y recibía cartas de apoyo a través de la organización. En la soledad de esa celda vacía, tener en las manos la fotocopia de una carta o una tarjeta postal y leerla significaba mucho para mí. Las palabras derribaban las paredes y me daban esperanza, susurrándome: ‘No te han olvidado’."

Bisher al Rawi fue uno de los 16 ciudadanos o residentes británicos que recibió una compensación económica en noviembre de 2010 tras una serie de demandas civiles por daños en las que se denunciaba la complicidad de Reino Unido en su detención, tortura y maltrato. La información aparecida en los medios de comunicación sugirió que el gobierno pagó estas cantidades para evitar posibles revelaciones sobre el papel de los servicios de información británicos. Un ex residente de Reino Unido, Shaker Aamer, sigue detenido en Guantánamo. En julio de 2010, tras la constante presión de Amnistía Internacional y otros grupos, el gobierno británico anunció que se investigaría el papel de las autoridades británicas en los malos tratos sufridos por los detenidos en el extranjero. Se prevé que la investigación comience sus trabajos en 2011, aunque aún no se conocen los detalles sobre su alcance y su funcionamiento. El gobierno de Estados Unidos sigue sin cumplir con su obligación de otorgar reparación y rendir cuentas por las violaciones perpetradas contra Bisher al Rawi y otras personas en nombre de la lucha contra el terrorismo.