27 mayo 2015
Gaza: Palestinos torturados y ejecutados por Hamás durante el conflicto de 2014
Las fuerzas de Hamás llevaron a cabo una brutal campaña de secuestros, tortura y homicidios ilegítimos de palestinos, acusados en muchos casos de "colaborar" con Israel, durante la ofensiva militar israelí contra Gaza de julio y agosto de 2014, según un nuevo informe de Amnistía Internacional.

A Palestinian child sits above the ruins of his ruined home, and seen thousands of homes destroyed because of the war on Gaza.


Con el título de ‘Strangling Necks’: Abduction, torture and summary killings of Palestinians by Hamas forces during the 2014 Gaza/Israel conflict ("Estrangular cuellos": secuestros, tortura y homicidios ilegítimos de palestinos, perpetrados por las fuerzas de Hamás durante el conflicto de Gaza e Israel de 2014), el informe pone de relieve toda una serie de abusos, como la ejecución extrajudicial de al menos 23 palestinos y la detención y tortura de decenas más, en especial de miembros y simpatizantes del grupo político rival de Hamás, Fatah.

"Es verdaderamente horrible que, cuando las fuerzas israelíes estaban causando muerte y destrucción masiva a la población de Gaza, las fuerzas de Hamás aprovecharan para saldar despiadadamente cuentas, perpetrando homicidios ilegítimos y otros abusos graves", ha manifestado Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

"En el caos del conflicto, la administración de facto de Hamás dio vía libre a sus fuerzas de seguridad para que cometieran terribles abusos incluso contra personas bajo su custodia. Estos actos estremecedores, algunos de los cuales constituyen crímenes de guerra, tenían por objeto tomar venganza y sembrar el terror en toda la Franja deGaza."

Muchos de estos homicidios ilegítimos se anunciaron públicamente como ataques llevados a cabo durante el conflicto de julio y agosto de 2014, contra personas que prestaban ayuda a Israel, en el marco de una operación contra los "colaboradores" conocida con el nombre en clave de "Estrangular cuellos". Sin embargo, lo cierto es que al menos 16 de las personas ejecutadas se hallaban bajo custodia de Hamás desde antes de que estallara el conflicto. Muchas estaban a la espera del resultado de su juicio cuando las sacaron de la prisión y las ejecutaron sumariamente.

Asimismo, las fuerzas de Hamás secuestraron, torturaron o atacaron a miembros y simpatizantes de Fatah, su principal rival político dentro de Gaza, entre ellos muchos que habían pertenecido a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina.

Ni una sola persona ha rendido cuentas por los delitos que cometieron las fuerzas de Hamás contra palestinos durante el conflicto de 2014, lo que indica que las autoridades ordenaron o consintieron que se cometieran.

"En vez de hacer valer la justicia, las autoridades y los líderes de Hamás fomentaron y facilitaron continuamente estos terribles delitos contra personas indefensas. El hecho de que no hayan siquiera condenado los homicidios ilegítimos, secuestros y tortura de sospechosos supone que tienen las manos manchadas de sangre", ha añadido Philip Luther.

Atta Najjar, ex agente de policía de la Autoridad Palestina, había sido detenido en 2009 y sufría una discapacidad mental. Estaba cumpliendo una pena de 15 años de prisión que le había sido impuesta por un tribunal militar tras declararlo culpable de "colaborar" con Israel. El 22 de agosto de 2014, lo sacaron de la prisión y lo ejecutaron.

"Su cadáver presentaba marcas de tortura y disparos de bala. Tenía fracturadas las piernas y los brazos [ …] el cuerpo estaba como si te meten en una bolsa y te destrozan a golpes [ …] estaba acribillado a balazos, alrededor de 30. Tenía marcas de carnicería alrededor del cuello, marcas de cuchillo [ …]. Y por la nuca: no había cerebro. Vacía [ …] Nos costaba llevarlo [ …] pesaba, como cuando metes carne en una bolsa, sin huesos. Tenía los huesos destrozados. Lo destrozaron en prisión", explicó su hermano, que recuperó el cadáver en el depósito del hospital de Al Shifa el 22 de agosto de 2014.

Ocho detenidos estaban siendo todavía juzgados por el cargo de "colaboración" con Israel en el momento de su ejecución. Otros seis se hallaban a la espera del resultado de sus recursos de apelación contra las condenas de muerte que les habían impuesto un tribunal militar en Gaza por el mismo cargo. Dos más habían sido declarados culpables y estaban cumpliendo penas de cárcel cuando los ejecutaron. Muchos habían sido condenados en juicios sin garantías, ante tribunales cuyos procedimientos son manifiestamente injustos. Algunos habían denunciado haber sido torturados para obligarlos a hacer "confesiones".

Ibrahim Dabour, empleado de una compañía de seguros y padre de dos hijos, se hallaba recluido en la prisión de Katiba, en la ciudad de Gaza, en espera de juicio ante un tribunal militar por el cargo de "comunicarse con bandos hostiles", cuando se lo llevaron para ejecutarlo extrajudicialmente por fusilamiento el 22 de agosto de 2014.

"No enteramos de la ejecución por la gente de nuestro alrededor hacia la una de la tarde. No hubo notificación oficial. Lo ejecutaron el viernes a las nueve y media de la mañana. Esa noche, a las 10.31, mi hermano recibió un mensaje de texto que decía: La sentencia contra Ibrahim Dabour se ha ejecutado de acuerdo con la sharia según el fallo del Tribunal Revolucionario", contó su hermano a Amnistía Internacional.

"Incluso si lo hubieran condenado a muerte, habría habido un proceso de apelación y otras alternativas. Lo que hicieron no tiene nada que ver con la justicia; es criminal. Así son los actos de las milicias", añadió.
Uno de los casos más terribles es el de seis hombres a quienes las fuerzas de Hamás ejecutaron públicamente el 22 de agosto a las puertas de la mezquita de Al Omari, delante de centenares de espectadores, incluidos niños. Hamás anunció que eran presuntos "colaboradores", condenados a muerte por "tribunales revolucionarios". Encapuchados, los arrastraron por el suelo y los situaron, de rodillas, junto a una pared, de cara a la multitud; entonces pegaron a cada uno un tiro en la cabeza, antes de acribillarlos a todos a balazos con un AK-47.

"Los líderes de Hamás piden reiteradamente derechos y justicia para los palestinos de Gaza y los demás territorios. Sin embargo, no siempre obran de manera que refleje respeto por los derechos, la justicia y el imperio de la ley. Al no poner fin a tan graves abusos, las autoridades de Hamás arrastran el nombre de la justicia por el barro y aprueban estos terribles delitos", ha señalado Philip Luther.

Además de perpetrar homicidios ilegítimos, Hamás sometió a tortura a otras personas secuestradas, con métodos como propinarles fuertes palizas con porras, culatas de fúsil, mangueras y cables o tenerlas en posturas en tensión. Algunas fueron interrogadas y torturadas o sometidas a otros malos tratos en un ala de consultas externas en desuso del hospital del Al Shifa, el más importante de la ciudad de Gaza. Al menos tres personas detenidas durante el conflicto por presunta "colaboración" murieron bajo custodia.

"Las fuerzas de Hamás han dado clara muestra de falta de respeto por las normas más fundamentales del derecho internacional humanitario. La tortura y los tratos crueles a personas detenidas durante un conflicto armado constituyen un crimen de guerra. Las ejecuciones extrajudiciales también son crímenes de guerra. La administración de facto de Gaza debe transmitir a todas las fuerzas encargadas de hacer cumplir la ley el mensaje de que tienen que dispensar en todo momento un trato humano a las personas detenidas. Deben investigarse de manera imparcial e independiente todas las denuncias de ejecución extrajudicial y tortura, a fin de poner a los responsables a disposición judicial para que sean sometidos a juicio con garantías", ha afirmado Philip Luther.

Amnistía Internacional pide a las autoridades palestinas, incluida la administración de facto de Hamás en Gaza, que cooperen con los mecanismos independientes e imparciales de investigación, sean judiciales o no judiciales, entre ellos la comisión de investigación establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en julio de 2014. Deben intentar garantizar que los casos documentados en el informe de Amnistía Internacional, entre otros, se investigan de manera imparcial e independiente y que, si hay pruebas admisibles suficientes, los presuntos responsables comparecen ante la justicia en procedimientos que respeten plenamente las normas internacionales sobre juicios justos y en los que no se recurra a la pena de muerte.