21 agosto 2014
El asesinato de un fotorreportero evidencia el riesgo que corren los periodistas en zonas de conflicto
El homicidio a modo de ejecución por el grupo armado Estado Islámico de un periodista estadounidense, a quien se dio por desaparecido en Siria en 2012, constituye un crimen de guerra y pone de relieve la urgente necesidad de que todos los Estados con influencia en la región se aseguren de que otros periodistas desaparecidos son liberados sin sufrir daños, ha afirmado Amnistía Internacional hoy miércoles.

Un vídeo publicado en Internet por el Estado Islámico (antes conocido como Estado Islámico de Irak y al Sham, ISIS) pretende mostrar la decapitación del periodista independiente James Foley, aparentemente como represalia por los ataques aéreos de Estados Unidos contra el Estado Islámico en el norte de Irak.

"Este terrible vídeo es devastador para los seres queridos de James Foley y escalofriante para familiares, amigos y colegas de los periodistas que continúan desaparecidos en Siria y el norte de Irak que se teme hayan sido capturados por extremistas del Estado Islámico", ha manifestado Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional. "Es un crimen de guerra, y quienes llevaron a cabo el homicidio y quienes lo ordenaron deben responder ante la justicia", añade.

Por otro lado, Boumedouha explica que "Es indispensable que todos los países beligerantes y otros países con intereses en la región utilicen todos los medios diplomáticos posibles para garantizar que ningún otro periodista -ni ninguna otra persona que lleve a cabo su trabajo legítimo en la zona- pierde la vida por hacer su trabajo."

Los extremistas aseguran que también tienen en su poder a otro periodista estadounidense, Steven Sotloff, y afirman que su vida depende del próximo paso que dé el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

"La insinuación que se hace en el vídeo de que se elige como blanco a periodistas como venganza por la participación del gobierno estadounidense en Irak es profundamente alarmante y acrecienta los temores de que otros rehenes puedan correr ahora un riesgo mayor", ha afirmado Said Boumedouha.

"Los periodistas, como todos los civiles, son meros observadores en el conflicto armado y deben ser protegidos frente a todo daño en vez de ser señalados para ser objeto de homicidios brutales."

Los ciudadanos extranjeros, incluidos periodistas, miembros del personal de organizaciones internacionales y personalidades religiosas, se cuentan entre la amplia variedad de personas que son objeto de secuestro y detención arbitraria por parte del Estado Islámico.

Amnistía Internacional siente preocupación por la seguridad del destacado abogado de derechos humanos sirio Abdullah al-Khalil, contacto de la organización desde hace tiempo, a quien se cree retenido en poder del Estado Islámico tras ser aparentemente secuestrado en el exterior de su oficina en la ciudad de Al Raqqa, en el nordeste del país, en mayo de 2013.