06 enero 2015
Egipto: Debe liberarse a los periodistas de Al-Jazeera
AFP AL JAZEERA

Padres de uno de los periodistas australianos encarcelados, Peter Greste, mostrando una foto de su hijo en un evento en junio pasado. (Foto: AFP/Getty Images)


 

Un tribunal egipcio ha anunciado que debe celebrarse de nuevo el juicio al que fueron sometidos tres periodistas de Al Jazeera y admite que hubo deficiencias en las sentencias que les fueron impuestas, pese a lo cual los tres siguen encarcelados injustamente, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

"Al solicitar la celebración de un juicio nuevo la judicatura egipcia prolonga la injusticia que padecen Mohamed Fahmy, Peter Greste y Baher Mohamed", ha señalado Hassiba Hadjsahraoui, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

"Estos tres hombres nunca debieron ser encarcelados y no deben pasar ni un día más en prisión. En vez de prolongar su injusta privación de libertad hasta la celebración del nuevo juicio los tres deben ser puestos en libertad sin más dilación".

El tribunal de casación, la más alta instancia judicial de Egipto, ha concluido que en el juicio de Mohamed Fahmy, Peter Greste y Baher Mohamed se produjeron defectos de procedimiento. Los tres serán nuevamente sometidos a juicio.

Los periodistas cumplen penas que oscilan entre los 7 y los 10 años de prisión por "elaborar noticias falsas" y tener relación con la Hermandad Musulmana, organización que las autoridades alegan está implicada en actividades terroristas.

El tribunal de casación no examinó los hechos que motivaron el proceso y carece de atribuciones para absolver a los acusados de los cargos que se formularon en su contra. No obstante, concluyó que el tribunal que ordenó su encarcelamiento no siguió correctamente los procedimientos legales establecidos.

Un observador de Amnistía Internacional constató varias irregularidades y ejemplos de ineptitud absoluta durante los procedimientos judiciales.

En 12 vistas del juicio, la acusación no presentó ni una sola prueba sólida que relacionara a los periodistas con una organización vinculada al terrorismo ni demostró que los acusados se hubieran dedicado a "elaborar noticias falsas".

"El juicio al que fueron sometidos estos tres hombres fue una farsa de principio a fin. El único delito que cometieron fue cuestionar la versión oficial de las autoridades", asegura Hassiba Hadjsahraoui.

"Los tres son presos de conciencia a los que las autoridades han puesto en su punto de mira únicamente por el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión en el desempeño de su legítima actividad periodística".

En la campaña de represión generalizada de la disidencia que se vive en Egipto se ha detenido al menos a 16.000 personas, aunque según algunos activistas la cifra real puede ser muy superior.

Entre las personas contra quienes va dirigida esta campaña figuran opositores y críticos del gobierno, así como trabajadores de los medios de comunicación y activistas de los derechos humanos.

Entretanto, los tribunales han absuelto a miembros de las fuerzas de seguridad de matar a personas detenidas y han rechazado los cargos de carácter penal que se habían formulado contra el ex presidente Hosni Mubarak por confabulación para aplastar la "Revolución del 25 de enero".

"La decisión del tribunal de casación se sitúa a contracorriente de la tendencia actual del sistema de justicia penal de Egipto, que más que nunca se está limitando a refrendar la actividad represiva de las autoridades", concluye Hassiba Hadjsahraoui.

"Los tribunales están más activos que nunca encerrando a críticos del gobierno y a activistas políticos y, mientras, permiten que elementos de las fuerzas de seguridad y autoridades responsables de graves violaciones de derechos humanos permanezcan en libertad".