15 febrero 2011
Bahréin, Irán, Yemen y Argelia deben permitir las manifestaciones pacíficas
La ola de protestas en países Oriente Medio y en el norte de África continúa. En la mayoría de los casos, son manifestaciones pacíficas, pero la reacción de las autoridades ha sido represora y, en algunos casos, incluso violenta. Amnistía Internacional ha condenado la actuación de las fuerzas de seguridad en Yemen y de Bahrein, donde ya han muerto dos personas en dos días de protestas.

BAHREIN

En el segundo día de las protestas en Bahréin pidiendo reformas políticas, ya ha muerto un segundo manifestante debido a las brutales reacciones utilizadas por la policía antidisturbios en este pequeño estado del Golfo.

Fadhel Ali Matrook se encontraba entre las personas que se encontraban en el funeral de Ali ‘Abdulhadi Mushaima’, otro manifestante fallecido ayer 14 de febrero. Fuentes de la organización afirman que la policía abrió fuego contra la multitud sin avisar.

"Esta segunda muerte en solo dos días es a la vez trágica y muy preocupante," afirmó Malcolm Smart, Director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

"La autoridades de Bahréin deben investigar los hechos, detener a los policías involucrados en estos disparos y aclarar a sus fuerzas de seguridad que el uso excesivo de la fuerza no será permitido".

IRÁN

Amnistía Internacional ha condenado también la actuación de las autoridades iraníes al disolver una marcha aparentemente pacífica en Teherán celebrada en apoyo de las protestas en Egipto y Túnez el pasado fin de semana.

Las autoridades pusieron bajo arresto domiciliario a los líderes de la oposición Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karroubi con antelación a las protestas previstas para el lunes 14.

"El pueblo iraní tiene derecho a reunirse para expresar pacíficamente su apoyo a las poblaciones de Egipto y Túnez. Si bien las autoridades tienen la obligación de mantener el orden público, eso no puede servir de excusa para prohibir y disolver protestas de personas que han decidido ejercer ese derecho" afirmó Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

"Esta campaña de represión es la última de una serie de medidas adoptadas por las autoridades para bloquear el trabajo de los activistas y sofocar la disidencia."

La marcha tuvo lugar en medio de una campaña de detenciones preventivas de políticos y otros activistas llevada a cabo en los últimos días.

YEMEN

El pasado viernes en Yemen las fuerzas de seguridad golpearon con varas a los manifestantes y, según informes, les aplicaron descargas con porras eléctricas en medio de las manifestaciones en curso inspiradas en los movimientos de protesta de Túnez y Egipto. Amnistía Internacional también ha rechazado esta actuación.

Efectivos de seguridad, tanto de uniforme como de civil, atacaron a una multitud de unas 2.000 personas que protestaban pacíficamente en Saná el viernes; parece ser que también hoy han golpeado a manifestantes tanto en Saná como en Taiz.

"Estamos consternados por los informes de ataques violentos contra manifestantes pacíficos por parte de las fuerzas de seguridad. Yemen debe contener de inmediato a las fuerzas de seguridad y evitar el uso excesivo de la fuerza" afirmó Philip Luther, director adjunto del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

Khaled al Ansi, abogado y activista de derechos humanos, contó a Amnistía Internacional que las fuerzas de seguridad lo agredieron con porras eléctricas durante la manifestación de ayer en Saná, y oyó que otros manifestantes gritaban: "¡descarga eléctrica!" al recibir los golpes.

"Dada la persistencia de la tortura en Yemen, no se puede permitir que sus fuerzas de seguridad utilicen porras de descarga eléctrica. Es demasiado fácil hacer uso indebido de ellas" manifestó Philip Luther.

Con esta clase de porra se puede causar dolor extremo y, pulsando un botón, aplicar descargas eléctricas repetidamente sin dejar señales notables.

ARGELIA

Amnistía Internacional también hace un llamado a las autoridades de Argelia, que deben permitir las manifestaciones multitudinarias pacíficas. Las autoridades anunciaron la semana pasada la prohibición de las manifestaciones en la capital, Argel.

Las protestas, en favor del "cambio democrático", el levantamiento del estado de excepción -en vigor desde hace 19 años- y mayores libertades para la sociedad civil y los medios de comunicación, han sido convocadas por la Coordinadora para el Cambio y la Democracia, agrupación que aglutina partidos de oposición, sindicatos y organizaciones de derechos humanos.

"La población argelina tiene derecho a expresarse libremente y a hacer protestas pacíficas en Argel y otros lugares. Las autoridades no pueden parapetarse tras un estado de excepción en vigor desde hace 19 años para acallar la disidencia -manifestó Amnistía Internacional. Les pedimos que no hagan uso excesivo de la fuerza para responder a estas reivindicaciones."

Según representantes oficiales argelinos, a principios de enero hubo 3 muertos, 800 heridos y un millar de detenciones como consecuencia de los disturbios que se desataron cuando las protestas por la subida de los precios, el desempleo y las deficientes condiciones de vivienda desembocaron en violencia. Según los informes recibidos, la policía antidisturbios utilizó porras, gas lacrimógeno y munición real para contener las revueltas en todo el país.

El 8 de enero, un hombre murió por disparos en un enfrentamiento con la policía en la localidad de Ain el Hadjel, en la gobernación de Msila.

Ese mismo día, un joven de 18 años murió por disparos de las fuerzas de seguridad cuando éstas intentaban disuadir a los manifestantes de destruir una comisaría de policía en Ain El Hadjel.

Un tercer hombre murió por las lesiones sufridas el 7 de enero en Bou Smail, gobernación de Tipaza; según fuentes médicas, una granada de gas lacrimógeno le había impactado en el rostro.

Las autoridades argelinas impusieron el estado de excepción el 9 de febrero de 1992, por un periodo de 12 meses, tras la cancelación de la segunda vuelta de las primeras elecciones multipartidistas de Argelia, en la que parecía que iba a ganar el Frente Islámico de Salvación (FIS). Un año después se amplió su vigencia por tiempo indefinido.