17 mayo 2010
Acción urgente (E.E.U.U.): Primera ejecución programada en Utah en 11 años
Ronnie Lee Gardner, de 49 años, será ejecutado por un pelotón de fusilamiento en el estado estadounidense de Utah el 18 de junio. Condenado a muerte por matar a un abogado durante un intento de fuga en 1985, ha pasado casi un cuarto de siglo condenado a muerte. La última ejecución en Utah se llevó a cabo en 1999.

El 2 de abril de 1985, Ronnie Gardner, de 24 años, era escoltado al interior de un juzgado en Salt Lake City para asistir a una vista judicial acusado de asesinato en segundo grado, cuando una cómplice le dio una pistola. A continuación se produjo un intercambio de disparos con los guardianes y Ronnie Gardner fue alcanzado en el pecho. Herido, irrumpió en la sala del archivo, donde se encontraban un oficial del juzgado, un funcionario de prisiones y tres abogados. Allí hirió mortalmente a uno de los letrados, Michael Burdell, antes de huir de la sala y del edificio. La policía lo acorraló en el aparcamiento y él se entregó. En octubre de 1985 fue juzgado y condenado a muerte por el asesinato en primer grado de Michael Burdell.

Después de la celebración en noviembre de 1990 de una vista de presentación de pruebas, un juez de un tribunal estatal resolvió en 1991 que a Ronnie Gardner se le había denegado el derecho a una representación letrada adecuada en la fase procesal de determinación de la pena, entre otros motivos, debido a que la defensa no había investigado ni había presentado pruebas atenuantes al jurado. El juez ordenó una nueva vista de determinación de la condena. Sin embargo, la Corte Suprema de Utah revocó la decisión, alegando que no se había demostrado que los errores de los abogados hubiesen causado un perjuicio al juicio de Ronnie Gardner. El estado había denegado a Gardner fondos para contratar a testigos periciales, aunque recibió estos fondos cuando el caso pasó a los tribunales federales.

Las pruebas atenuantes que no se habían facilitado al jurado finalmente se presentaron ante los tribunales federales. Se trataba de pruebas relacionadas con la infancia de abusos y privaciones de Ronnie Gardner y de informes aportados por expertos en neurología y psiquiatría que dejaban constancia de un daño orgánico cerebral causante de déficit cognitivo e intelectual y dificultad para controlar los impulsos. En 2009, la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito hizo notar que "es indudable que la infancia del señor Gardner fue problemática en muchos respectos", y añadió que "mentes razonables pueden diferir en cuanto al efecto probable sobre el jurado de unos testimonios sobre la salud mental del acusado basados en una investigación más exhaustiva". Sin embargo, alegando que la cuestión que se le planteaba al aplicar la deferencia debida a las decisiones de un tribunal estatal por parte de los tribunales federales en virtud de la legislación estadounidense no era "si la Corte Suprema de Utah había actuado correctamente sino si su sentencia era irrazonable", el tribunal del décimo circuito concluyó que no era irrazonable.

El 4 de mayo de 2010, los abogados de Ronnie Gardner presentaron una petición de indulto ante la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Utah solicitando la conmutación de la pena de muerte por la de cadena perpetua. Los abogados han aportado declaraciones de personas próximas a Michael Burdell, entre ellas su prometida y su padre de 86 años de edad, que afirman que Michael Burdell no habría deseado que Gardner fuese ejecutado. La Junta todavía no ha informado de si celebrará una vista para la determinación del indulto.

ESCRIBAN INMEDIATAMENTE en inglés o en su propio idioma:

  • Explicando que no pretenden excusar el homicidio de Michael Burdell;

  • Expresando su preocupación porque el jurado no tuvo ocasión de conocer todas las circunstancias de la infancia de Ronnie Lee Gardner, llena de privaciones y abusos, y mencionando que después del juicio han aparecido nuevas pruebas de daño cerebral y sus posibles efectos sobre la conducta del condenado;

  • Recordando que Ronnie Gardner ha pasado 25 años condenado a muerte, lo que en la práctica supone una condena a cadena perpetua, y un hecho que debilita los argumentos por parte del estado en el sentido de que su ejecución puede servir como castigo o tener un efecto disuasorio.

  • Expresando su satisfacción por el apoyo al indulto expresado por familiares y amigos de Michael Burdell;

  • Instando a la Junta de Indultos y Libertad Condicional a que celebre una vista de determinación del indulto, y a que conmute la condena a muerte de Ronnie Gardner.


ENVÍEN LLAMAMIENTOS ANTES DEL 18 DE JUNIO DE 2010 A:
Junta de Indultos y Libertad Condicional de Utah
Utah Board of Pardon and Parole

448 East Winchester Street, Suite 300, Murray, Utah, 84107, Estados Unidos
Fax: +1 801 261 6481
Correo-e: bopinfo@utah.gov
Tratamiento: Dear Board members / Señores Miembros de la Junta

Información Adicional
Amnistía Internacional se opone incondicionalmente a la pena de muerte, en todos los casos y en cualquier país, con independencia del método empleado en la ejecución, o la índole del delito por el que la persona fue condenada a muerte. Estados Unidos ha llevado a cabo 1.203 ejecuciones desde que reanudó los homicidios judiciales en 1977. En Utah se han llevado a cabo seis de estas ejecuciones, entre ellas la primera que tuvo lugar en Estados Unidos tras la decisión de la Corte Suprema en 1976 que permitió la reanudación de las ejecuciones: Gary Gilmore murió ante un pelotón de fusilamiento en Utah el 17 de enero de 1977, después de negarse a recurrir su condena a muerte. Tres de los cinco hombres ejecutados en Utah desde entonces también han recibido el apelativo de "voluntarios" que renunciaron a la apelación y dieron su "consentimiento" a la ejecución. La ejecución de Ronnie Gardner sería la primera que se produce en Utah desde 1999 y la primera "no consentida" desde 1992. Ronnie Gardner ha elegido morir ante un pelotón de fusilamiento en lugar de por inyección letal.

Según las pruebas presentadas durante la fase de apelación ante los tribunales federales, Ronnie Gardner tuvo una infancia de abusos y privaciones. Su madre padecía una enfermedad mental, la situación económica familiar era terrible y los niños no recibían la atención necesaria. El hogar familiar estuvo marcado por la delincuencia, la violencia y los abusos. Ronnie Gardner sufrió meningitis siendo niño, lo que pudo provocarle daño cerebral. Desarrolló un tic grave, posiblemente el síndrome de Tourette. Sufrió abusos sexuales a manos de un hermano mayor y posteriormente de un cuidador. A partir de los 5 o 6 años empezó a abusar de sustancias -entre otras cosas inhalaba disolvente- hasta los 18 años. Antes de los 10 años probó el LSD, la marihuana y el alcohol. Su padrastro lo implicó en actos delictivos, llevándolo consigo a Wyoming para robar mercurio líquido de las instalaciones de una industria petrolera. Durante su infancia, Ronnie Gardner se lesionó gravemente en la cabeza en varias ocasiones. En un informe presentado en mayo de 2010 ante la corte del estado, sus abogados afirmaron: "El jurado declaró culpable al señor Gardner de un homicidio intencional y lo condenó a muerte sin oír ninguno de estos hechos. Nunca oyeron hablar de las terribles condiciones y la depravación moral del entorno en el que creció. El jurado nunca oyó hablar de los abusos físicos y sexuales y de la delincuencia en el hogar familiar. Ningún miembro del jurado sabía nada de la meningitis, las lesiones en la cabeza, el uso abusivo de inhalantes, alcohol y drogas, el movimiento convulsivo, el síndrome orgánico cerebral, el déficit cognitivo e intelectual, el trastorno del control de impulsos, o los signos neurológicos mayores y pruebas radiológicas de daño cerebral".

Entre las personas que apoyan la petición de indulto se encuentran el padre y la prometida de Michael Burdell, así como un amigo cercano que se encontraba en el juzgado con Michael Burdell el día que recibió el disparo. Su padre, de 86 años, firmó una declaración jurada el 19 de abril de 2010 en la que afirmaba: "No creo que Gardner deba ser ejecutado. No creo que mi hijo, Michael Burdell, quisiera que Gardner fuese ejecutado. No creo que Gardner deba ser ejecutado porque no creo que el asesinato fuese premeditado. El propio Gardner había sido herido de bala y disparó contra mi hijo sin pensar lo que hacía. Además, no creo que Gardner sea la misma persona hoy que en 1985. Mi hijo era una persona generosa y atenta que trataba de ayudar a los demás. No habría sido propio de él aprobar la ejecución de Gardner. No lo hubiese aprobado en absoluto". Su prometida ha declarado: "Michael Burdell no desearía que Ronnie Lee Gardner fuese ejecutado. No me cabe ninguna duda al respecto". El amigo de Michael Burdell que se encontraba con él en el edificio cuando le dispararon, ha destacado que Michael Burdell era un pacifista "que vivía de acuerdo con sus convicciones, y estoy seguro de que no querría que Ronnie Lee Gardner fuese ejectuado".

Ronnie Gardner ha pasado casi 25 años condenado a muerte, más de la mitad de su vida. En 1999, un juez de la Corte Suprema estadounidense escribió que "cuanto mayor sea la demora" entre la declaración de culpabilidad y la ejecución, "más débil la justificación para imponer la pena de muerte en términos de sus efectos disuasorios y puramente punitivos". En 2002, el mismo juez afirmó que la incertidumbre y los retrasos prolongados entre la imposición de la condena y la ejecución "pueden provocar unas sensaciones horribles y una inmensa ansiedad psíquica, con lo que se incrementa de forma sustancial el castigo impuesto al delincuente".