Bobby Wayne Woods fue ejecutado en el estado de Texas, Estados Unidos, al atardecer del 3 de diciembre. Había sido condenado a muerte en 1998 por el asesinato de una niña de 11 años, cometido en 1997.Bobby Woods recibió una inyección letal poco después de que la Corte Suprema de Estados Unidos denegara una petición de su abogado para que se suspendiera la ejecución. Su abogado había pedido la suspensión alegando que Bobby Woods sufría discapacidad intelectual. Las últimas palabras de Woods fueron: “Adiós. Estoy listo”.
El 1 de diciembre, la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas rechazó la petición de indulto de Bobby Woods. En ella se citaban los indicios de su discapacidad intelectual. También se planteaban dudas sobre la asistencia letrada que había recibido durante el proceso de apelación, y en las apelaciones iniciales en virtud de la decisión de 2002 de la Corte Suprema de Estados Unidos que prohíbe la pena de muerte para personas que sufran discapacidad intelectual.
Bobby Woods se ha convertido en el preso número 50 ejecutado en Estados Unidos este año, y en el número 1.186 desde que se reanudaron las ejecuciones en 1977. Texas ha sido responsable de 447 de estas ejecuciones.














